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El ansia de ahorrar de la Junta de Andalucía a través de las subastas de medicinas llena las boticas de productos elaborados por laboratorios poco conocidos, algunos de ellos radicados en países como Bangladesh o la India

Las boticas malagueñas se están llenando de medicamentos fabricados por laboratorios poco conocidos. Detrás de ese hecho está el afán de la Junta de Andalucía de ahorrar en su factura farmacéutica. Es la aplicación de la cultura de bajo coste (‘low cost’), tan de moda en distintos aspectos de la vida comercial, al mundo de las medicinas. El objetivo final de la Consejería de Salud es disminuir el gasto. Para ello, impone a las farmacias la dispensación de los medicamentos de menor coste (genéricos comprados a laboratorios con los que llega a un acuerdo a través de una subasta) en detrimento de productos de marca o, incluso, de genéricos de otros laboratorios distintos a aquellos con los que la Administración andaluza ha alcanzado ese pacto. La Junta defiende la bondad de las subastas en el ahorro que logra, que cuantifica en más de 100 millones de euros en las tres que ya ha llevado a cabo (33 en la tercera).
La misión de las medicinas es curar o, al menos, paliar los efectos de una enfermedad, pero ¿todos los fármacos son igual de eficaces independientemente de su precio? La encargada de velar por ello es la Agencia Española del Medicamento, que si aprueba la comercialización de un producto es porque ha comprobado su validez terapéutica. La decisión de la Junta de Andalucía de convocar subastas de medicinas con la finalidad de recortar el dinero que destina a la factura farmacéutica ha suscitado polémica. El Gobierno central ha recurrido ese sistema ante el Tribunal Constitucional, que aún no se ha pronunciado. Asimismo, hay voces que consideran que con las subastas lo que se hace es aplicar el ‘low cost’ a los medicamentos, ya que la Consejería de Salud está comprando a laboratorios poco conocidos, radicados en países como Bangladesh, la India o Eslovenia, dando de lado a empresas farmacéuticas españolas de prestigio reconocido. «Lo que sucede es que la Administración andaluza mira los precios al céntimo con el ansia de recortar todo lo posible el importe que paga por las medicinas. Eso hace que se hagan con las subastas aquellos laboratorios que ofrecen sus productos más a la baja en cuanto al coste económico se refiere», dijeron a este periódico fuentes del sector farmacéutico. De ese modo, casi el 70 por ciento de las empresas que servirán los fármacos correspondientes a la tercera subasta son asiáticas. Esos medicamentos será obligado dispensarlos en las boticas malagueñas a partir de 1 de febrero en unos casos y del 1 de abril en otros.
Dos años de vigencia
La gran ventaja de las subastas de medicamentos para la Junta de Andalucía es el ahorro económico que logra (más de cien millones de euros en las tres que llevado a cabo). En el caso de los usuarios, al darles siempre el mismo fármaco, se acostumbran a que el formato del medicamento sea igual (al menos durante los dos años de vigencia del contrato firmado por la Junta con los laboratorios que se hacen con la subasta). Otro beneficio para el ciudadano es que como el precio de esas medicinas es más barato, el copago que hace el paciente es ligeramente inferior. Para las farmacias, la ventaja es que deben tener un menor estocaje de medicamentos, puesto que se ven en la obligación de dar los incluidos en la subasta.
Entre los inconvenientes que soportan los usuarios está que, en muchos casos, les cambian el tratamiento habitual que venían tomando para prescribirles un medicamento de los laboratorios de la subasta. Sólo se permite a las boticas entregar otros fármacos si algún enfermo es alérgico o sufre reacciones adversas a la medicina de la subasta, pero con la salvedad de que el medicamento cueste exactamente igual.
Hay pacientes que están dispuesto a pagar la diferencia de precio entre el producto que quieren y el que les dan de forma obligatoria. Sin embargo, la Ley de Garantías y Uso Racional del Medicamento lo impide. El presidente del Colegio de Farmacéuticos de Málaga, Javier Tudela, no comparte esa prohibición. «Creo que se debería permitir los ciudadanos abonar la diferencia y que se llevasen el fármaco que desean», afirmó. Tudela añadió que en la mayoría de las ocasiones la diferencia entre los medicamentos de la subasta y otros con el mismo principio activo es mínima. «Son apenas unos céntimos de más o de menos», recalcó.
Expertos en farmacia dijeron que las medicinas de los laboratorios a los que se les han adjudicado las subastas presentan una eficacia similar a los de marca o a otros genéricos de su misma clase. Los que suelen ser diferentes son los aspectos organolépticos, es decir, el sabor, el olor, el aspecto y la capacidad de disolución. Las fuentes añadieron que el nivel de concentración de esos medicamentos en sangre está comprobado y es el adecuado. No obstante, a su juicio, el ahorro es exiguo respecto a otros fármacos fabricados por laboratorios españoles de solvencia. También se preguntaron qué tipo de controles realiza la Junta de Andalucía para comprobar cómo se elaboran esos productos. «Nos gustaría saber si inspectores de la Consejería de Salud se desplazan cada tres meses a la India o a Bangladesh para vigilar la fabricación de los fármacos», señalaron las fuentes.
En términos parecidos se expresó el portavoz provincial y regional de Sanidad del PP, Ignacio Souvirón. Desde su punto de vista, «es una alarma social» el tipo de laboratorios que están siendo contratados por la Junta de Andalucía. «Nos gustaría saber qué clase de controles se lleva a cabo de esas empresas. Dos de ellas están vetadas en Estados Unidos», señaló.
A ese respecto, el delegado provincial de Salud, Daniel Pérez, respondió que la seguridad de las medicinas seleccionadas viene avalada por la Agencia Española del Medicamento y por la Unión Europea. «En España, la regulación del mercado farmacéutico está establecida por la Unión Europea y es única en todos los países de la misma, por lo que es incomprensible la referencia que hace el PP a Estados Unidos, cuyas normativas no son de aplicación en Europa», aclaró Pérez.
Agencia Española
El delegado añadió que la Agencia Española es la encargada de autorizar la totalidad de las medicinas que se dispensan en España. «Cuestionar la supuesta calidad de los medicamentos seleccionados en las subastas andaluzas es cuestionar la totalidad de los medicamentos que se dispensan en las oficinas de farmacia españolas», apostilló Daniel Pérez.



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